Miel y Aceite de Oliva. Usos principales.
El aceite de oliva virgen extra y la miel son dos productos de rigurosa relevancia en nuestra gastronomía, dadas sus propiedades nutricionales y su apreciado sabor. Ya conocemos algunos de los muchos beneficios del aceite de oliva virgen extra. Pero resulta que la miel no se queda atrás: aporta azúcares naturales a nuestra dieta, es un excelente antioxidante y ayuda a nuestro organismo en muchos aspectos. Utilizando juntos miel y aceite de oliva, conseguiremos un elixir para nuestra salud. ¡Veamos por qué!

Beneficios de la miel

La miel es un producto 100% natural y, a pesar de que existen diversos tipos, siempre prevalece aquella elaborada de forma mecánica. Además de las propiedades antisépticas y bactericidas, la miel es un eficaz calmante, fortificante, laxante y diurético con propiedades antiinflamatorias y ricas en vitaminas A, C, D, B6 y B21, calcio, hierro y magnesio. Incluso, la miel se utiliza en el tratamiento del estreñimiento, alivia las alergias y aumenta la flora bacteriana, mejorando el sistema inmunológico y ayudando a una buena digestión. Determinados estudios, como el elaborado por la Universidad de Illinois, confirma que la miel es antiinflamatoria, antioxidante y antibiótica. Sin embargo, y debido a su alto valor calórico y a su contenido en azúcar, deberemos consultar con nuestro médico o nutricionista la cantidad que debemos consumir, especialmente, si tenemos problemas de sobrepeso o somos diuréticos.

Beneficios del aceite de oliva

Como ya sabemos, el aceite de oliva es uno de los alimentos más polifacéticos en la cocina. Además de estar delicioso, tiene innumerables propiedades positivas para nuestra salud. La Fundación Española del Corazón reconoce que el aceite de oliva virgen extra resulta un gran aliado para luchar contra las enfermedades del corazón. Esta es su principal ventaja: las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en todo el mundo, junto con el cáncer. Gracias a las propiedades del aceite de oliva virgen extra, como las grasas saludables y/o los antioxidantes naturales, este ayuda a reducir el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, reduce los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y aumenta los de colesterol HDL (colesterol bueno), entre otros factores. Además, se han encontrado propiedades antitumorales.

Usos principales

Podemos dividir los usos principales de la miel y el aceite de oliva en los siguientes:

Alimentación

Tanto el aceite de oliva virgen extra como la miel son productos antiinflamatorios. Esta cualidad los hace idóneos en dietas antiinflamatorias, valga la redundancia. Algunos problemas, como colon irritable, inflamación, flatulencias, estreñimiento o flora intestinal, pueden reducirse con una alimentación basada en ingredientes naturales y con propiedades antiinflamatorias, como la miel y el aceite de oliva virgen extra. Un ejemplo de ello es la combinación de miel y aceite de oliva virgen extra en el desayuno. Untados en una tostada o en una rebanada de pan, y acompañados por un lácteo y una fruta, se convierten automáticamente en un desayuno perfecto para comenzar el día con vitalidad. El aceite de oliva virgen extra sustituye la grasa animal por las mundialmente conocidas grasas saludables y la miel sustituye los carbohidratos de la azúcar refinada.

Belleza

En lo que a cabello se refiere, la miel es un suavizante natural y mejora la salud del folículo piloso. Al tener propiedades antioxidantes y antibacterianas, devuelve al cuero cabelludo su vitalidad, propiciando el crecimiento capilar. Las propiedades humectantes de la miel retienen la humedad. Además, es capaz de retrasar la aparición de canas. El ácido oleico del aceite de oliva virgen extra devuelve a nuestro cabello dañado su brillo, cuerpo y nutrientes esenciales. Hidrata el cabello, aporta brillo natural y vitamina E, por lo que nuestro cabello está menos quebradizo y se estimula el crecimiento del cabello. Nuestra piel es el órgano más extenso que tenemos y es al que menos atención prestamos. Agentes externos como el sol, el viento o la contaminación la dañan y hacen que sufra. Con una mascarilla de aceite de oliva y miel, conseguiremos devolverle salud y luchar contra el acné y las manchas cutáneas, gracias a las propiedades cicatrizantes de estos dos ingredientes. El aceite de oliva virgen extra y la miel son excelentes en la reparación de tejidos dañados.  
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Mascarilla de miel y aceite de oliva

Aprende a elaborar esta sencilla mascarilla de miel y aceite de oliva y devuélvele a tu piel y a tu cabello la hidratación que se merecen. También puedes utilizar esta mascarilla de aceite de oliva y canela o esta otra mascarilla de aloe vera y aceite de oliva. Mezclamos miel y aceite de oliva virgen extra hasta conseguir que la mezcla quede homogénea. Nosotros hemos utilizado aceite de oliva virgen extra Valdesencia. Si vamos a utilizarla para el cabello, hazlo sobre el cabello húmedo y limpio. Si tu pelo es graso, aplícala solo en las puntas. Si tu cabello es más bien seco, extiéndela como lo harías con cualquier otra mascarilla y déjala trabajar unos minutos. Finalmente, aclara en ambos casos el cabello hasta retirar el exceso de producto. Si, por otro lado, vamos a utilizarla para hidratar nuestra piel, sobre todo la de nuestro rostro, es importante tener en cuenta nuestro tipo de piel. Si tenemos la piel grasa o mixta, también puedes utilizar esta mascarilla; solo aplica después un gel jabonoso para retirar el exceso de sebo que pueda producir y así evitar la aparición de un brote de acné.

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